El rol del comunicador y sus desafíos actuales
Conocé las claves de un perfil profesional en evolución.
Hoy vivimos en una sociedad donde los cambios tecnológicos, sociales y culturales son protagonistas, y la velocidad con la que ocurren requiere que los y las profesionales de la comunicación se adapten rápidamente a este entorno. En este contexto de transformación, surge una pregunta clave: ¿qué habilidades necesitamos desarrollar para estar a la altura de las nuevas demandas del mercado?
Según el informe 2024 de LinkedIn sobre empleabilidad, el 91% de los empleadores prioriza las llamadas habilidades blandas, como la comunicación efectiva, el liderazgo y la resolución de problemas. En la misma línea, el Foro Económico Mundial destaca otras competencias clave para esta década, como la creatividad, el pensamiento crítico y la alfabetización digital.
A continuación, compartimos una breve descripción de cada una de ellas:
- Comunicación efectiva: transmitir ideas de forma clara y ajustar el mensaje según el contexto y el público específico.
- Liderazgo: coordinar equipos, fomentando la colaboración y tomando decisiones estratégicas para alcanzar los objetivos.
- Resolución de problemas: ofrecer soluciones innovadoras y efectivas frente a situaciones complejas y desafiantes.
- Creatividad: generar ideas originales y propuestas innovadoras, transformando los formatos para contar historias de manera única.
- Pensamiento crítico: analizar la información de manera reflexiva, cuestionando lo establecido y apoyando argumentos sólidos con fundamentos claros.
- Alfabetización digital: dominar herramientas digitales, comprender los entornos virtuales y adaptarse rápidamente a las tecnologías emergentes.
Ahora que ya conocemos estas habilidades, también podemos pensar para qué nos sirven y en qué situaciones concretas podemos aplicarlas, ya sea en el ámbito profesional, académico o en la vida cotidiana.
Habilidad: Comunicación efectiva.
Contexto de aplicación: para presentar una campaña o explicar una idea compleja a personas que no son expertas en el tema. También para redactar contenidos adaptados a distintos públicos en redes sociales.
Habilidad: Liderazgo.
Contexto de aplicación: para coordinar y motivar a un equipo de trabajo, y también para tomar decisiones acertadas en situaciones de crisis comunicacional.
Habilidad: Resolución de problemas.
Contexto de aplicación: para ajustar una estrategia de comunicación, resolver conflictos dentro de un equipo y responder ante imprevistos durante una cobertura periodística. También para encontrar soluciones creativas cuando hay pocos recursos técnicos o presupuestarios.
Habilidad: Creatividad.
Contexto de aplicación: para crear una campaña, generar contenidos digitales y buscar nuevas formas de contar una historia en medios o redes. También para aportar una propuesta estética original en una pieza gráfica o audiovisual.
Habilidad: Pensamiento crítico.
Contexto de aplicación: para analizar discursos mediáticos y detectar posibles sesgos o manipulaciones, lo que permite debatir con argumentos sólidos en espacios de formación. También para evaluar la información antes de compartirla en redes y reflexionar sobre el impacto ético de una campaña o mensaje institucional.
Habilidad: Alfabetización digital.
Contexto de aplicación: para manejar herramientas de edición de video, diseño o programación básica, y así gestionar contenidos en plataformas digitales y redes sociales. También para participar en entornos virtuales colaborativos —como aulas, foros o apps de trabajo en equipo— y adaptarse con facilidad a nuevas tecnologías o tendencias digitales del sector.
Este análisis nos muestra que hoy ya no basta con saber hablar o escribir bien. Se espera que quienes trabajamos en comunicación no solo entendamos contextos complejos, sino que también tengamos la capacidad de manejar situaciones de crisis, crear contenido para diversas plataformas y tomar decisiones estratégicas con claridad. En un contexto de sobreinformación constante, comunicar con sentido y responsabilidad se vuelve más necesario que nunca. La pregunta es: ¿estamos listos para ese desafío?